1971-PRIMER AÑO DEL GOBIERNO POPULAR del Dr. Salvador Allende

EL PRIMER AÑO DEL GOBIERNO POPULAR
Escrito por José Cademartori

Revista PRINCIPIOS Número 141-142 de Septiembre-Diciembre de 1971.
Revista Teórica y Política del Comité Central
Partido Comunista de Chile.



La instalación del Gobierno Popular, presidido por Salvador Allende, el 4 de Septiembre de 1970 es la culminación de toda una etapa histórica. Desde los inicios del movimiento obrero organizado por Luis Emilio Recabarren, pasando por la experiencia del Frente Popular, el pueblo chileno venía luchando con el tesón por darse un Gobierno propio, donde no estuvieran las clases explotadoras, capaz de poner término para siempre a las seculares injusticias, a la represión y a la miseria.
El ansiado objetivo parecía un sueño irrealizable. Se decía que el pueblo ganar las elecciones, pero que jamás llegaría a la Moneda (Palacio de Gobierno). Más allá de los cuantiosos recursos de las clases dominantes y de las turbias intenciones de sus enemigos, estaban las inagotables fuerzas de las masas, su espíritu combativo, su unidad y organización y sus infinitos deseos de lucha, la capacidad y lucidez de sus dirigentes, todo lo cual fue en definitiva lo decisivo.


UN AÑO HISTÓRICO

Un año de existencia del Gobierno Popular ha sido suficiente para cambiar la faz del país y para efectuar notablemente el cuadro de las relaciones internacionales en América Latina. La instalación de La Unidad Popular en el Gobierno ha llamado la atención del mundo entero, he revelado nuevas formas y cauces a los que también de adapta el gran río de las revoluciones contemporáneas en la época del paso del capitalismo al socialismo en escala mundial.
Al cumplirse un año y contemplar el camino recorrido, no caben dudas acerca del carácter del Gobierno Popular, el significado de su política, el rumbo de sus pasos. Todos ellos han estado dictados rigurosamente por el afán de dar cumplimiento al Programa ofrecido al pueblo, de llevar a la practica los objetivos aprobados por el Pacto de la Unidad Popular.
La medida más trascendental llevada a cabo hasta la fecha ha sido la Nacionalización de Cobre. En torno a ella, como era de esperarlo se concitó el odio y la furia de los imperialista yanquis, con la complicidad encubierta y a ratos descarada de sus sirvientes internos. La negativa de otorgar créditos a Chile por el Eximbank, la amenaza de sanciones económicas, SE HAN ESTRELLADO ANTE UN PUEBLO SERENO, CONSCIENTE DE SU DIGNIDAD Y SUS DERECHOS. La nacionalización de nuestra riqueza principal se ha ajustado estrictamente a los cánones jurídicos institucionales del Estado y la decisión del Presidente Allende de descontar las ganancias excesivas previstas en la constitución has sido un acto de justicia histórica. Siguiendo las directivas del Programa, el Gobierno Popular emprendió decisivas acciones por la profundización de la Reforma Agraria. En el año transcurrido han sido expropiados, de acuerdo con la propia ley del Gobierno anterior (Frei Montalva - DC), más de 1.300 latifundios (grandes haciendas agrícolas) en los cuales se ha comenzado a estructurar los Centros de Reforma Agraria, que ha diferencia de los antiguos asentamientos, permiten dar acceso a la tierra a todos los trabajadores de los predios expropiados y no solamente a los que eran inquilinos.
La profundización de la Reforma Agraria ha desatado el espíritu de lucha de los Campesinos. Aumenta impetuosamente la sindicalización de los trabajadores del agro y las diversas organizaciones existentes en la tierra representativas de las diversas capas campesinas tienen un nuevo cause de expresión en los Consejos Campesinos, a nivel nacional, provincial y comunal. El área reformada del agro, donde los campesinos tienen en su manos la tierra que trabajan abarca alrededor de una cuarta parte de la agricultura chilena. El Gobierno Popular está también cumpliendo con la ley al asignar la tierra respetando los deseos de los campesinos que mayoritariamente se pronuncian por el establecimiento de cooperativas, en lugar de la asignación individual de la tierra.


UNA POLÍTICA POPULAR

La tareas de transformación revolucionaria de la base económica de la sociedad chilena están llamadas a influir en forma directa e inmediata en la coyuntura económica del País. Al ascender el Presidente Allende a la Moneda, el país se encontraba al borde de la bancarrota. A los efectos de una política entreguista que mantenía en el estancamiento a la producción nacional se unían los resultados de la campaña del terror financiero desencadenado por los monopolios. La producción bajó aún más, se redujeron las ventas, la cesantía adquirió colosales dimensiones, se produjo el retiro de los depósitos en los bancos y asociaciones de ahorro y préstamo, aumentó en forma vertiginosa la emisión de papel moneda, se desarrollo el mercado negro y la fuga de capitales. La oligarquía confiaba impedir el acceso al Gobierno de la Unidad Popular o, al menos, crear el desbarajuste económico que llevaría a la caída de los nuevos gobernantes a los pocos meses de haber asumido. Esta situación se prolongó desde Septiembre del 70 a Marzo del 71.
La política económica seguida por la Unidad Popular creó rápidamente las condiciones para superar el estancamiento y el pánico financiero. Considerando los nueve primeros meses del año 1971, la producción interna ha experimentado un notable vuelco ascendente. Los índices de la cesantía registrados en la capital en los meses de Diciembre, Marzo, Junio y Septiembre del presente año muestran apreciables descensos, siendo el último de ellos él más bajo de los últimos años. En todas las ramas de la economía se observa tendencia a la expansión, al aprovechamiento más integral de toda su capacidad instalada que por años se mantenía ociosa. Las ventas han experimentado un auge inusitado, el comercio ha adquirido un ritmo vertiginoso, los stocks se agotan rápidamente.
El pueblo chileno ha recibido en este primer año de Gobierno Popular beneficios inmediatos, concretos y tangibles.
Los sueldos y los salarios en todos los sectores y en todas la ramas han experimentado fuertes aumentos, superiores en todos los casos a las perdidas que habían sufrido por la inflación del año anterior que había llegado al 35% de alza en los precios. En no pocos casos estos aumentos han llegado a niveles que trabajadores y empresarios jamás creyeron posibles. En la Administración Pública se puso en practica por primera vez un tope a los sueldos altos, empezando por el Presidente de la República y los Ministros. Esto significo que muchos antiguos jerarcas de la administración vieran reducirse sus fabulosos emolumentos. Se puso, así, fin a una de la prebendas más odiosas creadas por la antigua burocracia.
Los pensionados y jubilados, uno de los sectores más postergados, recibieron sustanciales mejoramientos. Y, lo que es más importante, se termino para ellos la penuria de no recibir a tiempo sus pensiones que era característico de los Gobiernos burgueses,
Los trabajadores asalariados tienen hoy ingresos mayores no solo por el aumento sustantivo de sus remuneraciones nominales sino además por la reducción en el ritmo e la carestía de la vida y por algunas rebajas en los descuentos por impuestos. El mayor poder adquisitivo de las familia de los trabajadores tiene lugar también por el aumento de oportunidades de empleo para los familiares que carecían de trabajo. Todo ello se ha traducido en el incremento de los consumos de alimentos en prácticamente todos los rubros, en el aumento de las ventas de la industria del vestuario, en el incremento de las compras de artículos de uso habitual y duradero en la mayor demanda de todo tipo de servicios.
El Gobierno Popular inició un vasto plan de construcciones habitacionales. Se dio preferencia a las poblaciones de emergencia, a los campamentos y a los comité sin casa. A la fecha, el número de viviendas en ejecucion y algunas ya entregadas- supera los 60.000, lo que excede con amplitud la cantidad iniciada en cualquiera de los años en el gobierno de Frei. Lo anterior se une al cumplimiento de dos medidas, largamente sentidas, como son él termino de la reajustabilidad en los dividendos y la nueva ley de arriendo que frenara drásticamente los abusos contra los arrendatarios.
La preocupación del Gobierno de la Unidad Popular por la vida del pueblo se expresa en el cumplimiento de la promesa del Programa de entregar medio litro de leche a todos los niños de Chile. Por otra parte, fueron notablemente aumentados los aportes asistenciales, particularmente con la entrega de calzado, por primera vez, a 300.000 niños escolares.
En su primer año, el Gobierno Popular incrementó el presupuesto para ampliar las oportunidades educacionales, especialmente en la enseñanza media y superior. La política de salud anota también importantes éxitos como en el caso de las campañas contra la diarrea infantil y la poliomielitis.
Los diversos sectores de capas medias, entre los cuales se mantienen una intensa campaña del enemigo contra la Unidad Popular, han visto también una actitud positiva del Gobierno Popular hacia sus intereses. Los campesinos pequeños propietarios acostumbrados a tener que vender sus productos a vil precio o a tener que quedarse sin poder colocarlos, han apreciado la ampliación notable de los poderes compradores por parte de la ECA (Empresa de Comercio Agrícola), como ha sido en el caso del trigo, la papa, lana, madera y muchos otros productos. Los convenios de producción con los pequeños y medianos agricultores y con los asentamientos representan una nueva forma de ayuda financiera y económica a estos sectores. Cabe mencionar aquí también el Apoyo prestado por ENAMI (Empresa Nacional de Minería)a los pequeños mineros y pirquineros para organizarse en cooperativas, las que se han multiplicado en poco tiempo, recibiendo la ayuda de todo género para su desarrollo. Se ha demostrado también el interés del Gobierno Popular en el fortalecimiento de las centrales de compra, donde los pequeños comerciantes se aseguran el abastecimiento a precios convenientes.
Dos importantes leyes se han dictado en beneficio de los pequeños industriales y comerciantes. Una es la que rebaja los tributos para toda la pequeña industria y otra es la que otorga previsión a los pequeños comerciantes.
La llamadas nuevas capas medias, vale decir, los intelectuales, profesionales y técnicos han apreciado la actitud positiva que les dispensa el Gobierno Popular. Así por ejemplo, pese a la intensa campaña del enemigo por lanzar a los técnicos contra la nacionalización del cobre, éstos han comprobado que esta medida ha significado para ellos el ascenso a cargos que antes solo se reservaban para los extranjeros. Otro ejemplo. La fijación del tope en los sueldos de las Empresa del Estado no les a afectado a ellos, por disposición expresa del Gobierno Popular. En las industrias estatizadas, en todos los organismos del Estado se han abierto nuevas perspectivas para los profesionales técnicos, que gozan del respeto y consideración de los trabajadores y del Gobierno, al margen de sus concepciones ideológicas, cuando cumplen sus funciones con honradez y dedicación.
Los beneficios y derechos que ha conquistado el pueblo durante este primer año del Gobierno popular no son producto de una política paternalista, sino del batallar constante de las propias masa, que no han estado a la espera pasiva de la medidas del Gobierno. La clase obrera y amplios sectores del pueblo han estado y se hayan presentes, desde dentro y fuera del Gobierno en cada una de las medidas fundamentales impulsadas por la Unidad Popular.
La participación de la clase obrera dentro del Gobierno se expresa en los rangos ministeriales, en Intendencias y Gobernaciones, en las direcciones de las Empresas del Area Social. En esta últimas, a través de los Comités de Producción y en los Consejos de Administración, y en cargos ejecutivos máximos, la clase obrera adquiere sus primeras experiencias en la dirección y solución de los complicados problemas de la Producción y de la Economía. En la empresas privadas los Comités de Vigilancia han jugado ya un importante papel contra el sabotaje por el control de las tareas relativas a la batalla de la producción. La organización sindical se fortalece. Aumenta notablemente el número de sindicatos, la afiliación de nuevas organizaciones en la Central Unica de Trabajadores. Se desarrolla la tendencia hacia la unificación en importantes industrias como Huachipato, Chilectra y otras donde se han constituido los sindicatos únicos. La gran mayoría de los dirigentes sindicales aprecian el nuevo papel de los sindicatos en las condiciones del Gobierno Popular y sin abandonar su deber esencial de velar por los intereses inmediatos de los trabajadores están aprendiendo a conjugarlo con su deber de clase, cual es el apoyo al éxito y consolidación del Gobierno Popular. Un testimonio fehaciente de esta nueva actitud, es la disminución notable de las huelgas en las grandes industrias después que estas pasaron al área de Propiedad Social.
En todas las actividades de la vida nacional se asiste a un auge, a un estimulo en la participación de las masas. Ya se ha mencionado a los Consejos Campesinos. Se ha abierto el camino para la incorporación de los pobladores en los consejos de Salud de los Establecimientos Hospitalarios. Para la lucha contra la especulación se organizan las Juntas de Abastecimientos y Precios. Las Juntas de Vecinos, Centros de Madres reciben él estimulo y el respaldo de la Unidad Popular a fin que su participación sea cada vez mayor en los asuntos de Gobierno. Aumenta también la presencia de las masas juveniles en la vida el país: La organización y la actividad de los estudiantes se extiende rápidamente en los establecimientos de la enseñanza media. Puesto en vigor el derecho a sufragio juvenil desde los 18 años, aumenta la participación juvenil en los asuntos políticos.
La elevación de la conciencia y la actividad multifacetica de las masas bajo el impulso del Gobierno Popular no ha hecho más que empezar. Un amplio sector de la clase obrera y del pueblo permanece activo y vigilante, movilizándose al llamado de la Unidad Popular en defensa de su Gobierno. Frente a las acusaciones constitucionales contra los Ministros Cruz Ponce, Oyarce y Vuskovic, los trabajadores expresaron su respaldo a la acción gubernativa. El pueblo organizado se volcó a las calles contra cada intento sedicioso y se muestra dispuesto a acudir en apoyo de su gobierno ante cualquier amenaza.
La actitud de las más amplias masas ante la tarea planteada por el Gobierno Popular acerca de la batalla por la Producción ha sido de cálida recepción. Una manifestación masiva de ello son los trabajos voluntarios que se han extendido en todas las empresas del área social, en los asentamientos y centros de reforma agraria y también en las empresas del sector privado. El 16 de mayo, día Nacional del trabajo Voluntario fue una elocuente demostración de la actitud resuelta de centenares de miles de chilenos, de diferentes capas sociales e ideologías en apoyo de esta iniciativa de los jóvenes de la Unidad Popular.

UNA POLÍTICA EXTERIOR SOBERANA

La política exterior del Gobierno Popular ha elevado notablemente el prestigio el pueblo chileno en el concierto internacional. La línea de independencia y dignidad frente a las presiones y amenazas del imperialismo norteamericano han despertado admiración y cariño de los pueblos.
En el continente americano la presencia del Gobierno de Allende ha constituido a modificar la correlación de fuerzas a favor de los que luchan contra la explotación imperialista. El establecimiento de estrechas y fraternales relaciones de solidaridad entre chile y Cuba, primer país socialista en América, constituye un poderosa polo de atracción y un firme puntal para la lucha por la Independencia del pueblo del continente.
En Abril próximo se realizara la III Conferencia Mundial para el Comercio y el Desarrollo, Más de 130 naciones se darán cita en Santiago, por resolución mayoritaria de los países miembros de las Naciones Unidad. La presencia de la UNCTAD en Chile constituye un extraordinario respaldo internacional, una gran victoria diplomática del Gobierno Popular, contra los que quieren aislar a Chile o someterlo al bloqueo económico y político. La política de autodeterminación de los pueblos y de pluralismo ideológico en el plano internacional se ha reflejado en la apertura de relaciones diplomáticas con países socialistas como la RDA, China, Mongolia, Albania y con países en vías de desarrollo de Asia y Africa. En América Latina, el Gobierno Popular ha emprendido el rumbo hacia el mejoramiento de las relaciones de todo orden con nuestros vecinos. Los encuentros Allende-Lanusse asestaron un golpe de muerte a la doctrina de "las fronteras ideológicas" sustentadas por los imperialistas y gorilas del continente. La gira del Presidente Allende a Ecuador, Colombia y Perú fue una expresión de apoyo del Gobierno Popular al Pacto Andino, importante instrumento para el progreso y la independencia de nuestros pueblos, y una valiosa contribución al prestigio de la Unidad Popular en el continente.
La política exterior del Gobierno chileno despeja el camino para el desarrollo y la colaboración internacional en el plano económico y científico, comercial y técnico que tanto requiere nuestro país para impulsar su progreso. Los estados socialistas de Europa, encabezados por la Unión Soviética han otorgado valiosos créditos para la adquisición de equipos y maquinaria que precisamos para nuestro desarrollo industrial. Igualmente, importante bancos y consorcios de los países de Europa Occidental, Canadá, México y Argentina han ofrecido ayuda financiera. El Gobierno Popular no deja de utilizar ninguna fuente, ninguna posibilidad de obtener recursos para afianzar nuestra independencia. A ello obedece también el mantenimiento de relaciones con el Banco Interamericano, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, las que se realizan con pleno respeto a la política económica de Chile.

 

 
LA CONJURA REACCIONARIA SERÁ DERROTADA

Así pues, el balance de la acción del Gobierno del Presidente Allende en su primer año de vida es enormemente positivo. La obra ya realizada marca todo un viraje en la historia del país y sus realizaciones están llamadas a imprimir una profunda huella en el alma nacional.
Lo anterior no es una afirmación autocomplaciente que no tenga en cuenta las grandes deficiencias de esta labor, los vacíos y los errores de la Unidad Popular. Las tareas pendientes, los problemas no resueltos son muchos. Por otra parte, las dificultades objetivas y los obstáculos colocados por nuestros enemigos en este primer año, son todavía pequeños, comparados con los que nos esperan más adelante.
Los comunistas sabemos que no hay revolución son una aguda lucha de clases y sabemos también que las clases dominantes no se han rendido, ni retirado del campo de batalla. Por el contrario, parapetadas tras sus fuertes posiciones en el aparato institucional se hallan a la ofensiva para sabotear la acción revolucionaria de la Unidad Popular, para impedirle llevar a cabo su Programa.
El país entero fue testigo y expreso su repudio al fallo político de la Corte Suprema de Justicia que impidió el desafuero del Senador Golpista, Morales Adriasola, implicado en el asesinato del General Schneider. Los miembros del más alto Tribunal de Justicia no ocultan ya posición de clase, al servicio de los más oscuros y reaccionarios propósitos de la oligarquía latifundista y financiera. En cuanto al Congreso Nacional, son conocidos los propósitos manifestados por el Partido Nacional y sus acólitos de destituir uno a uno los Ministros de Estado y llegar hasta el Presidente de la República. En no pocas ocasiones, los fascistas del Partido Nacional han logrado arrastrar a los parlamentarios democratacristianos a posiciones reaccionarias para negarle al Gobierno Popular los medios legales necesarios para cumplir su Programa Popular. Así a ocurrido en el caso de los Tribunales Vecinales, iniciativa destinada a democratizar el Poder Judicial; el proyecto para legalizar la Central Unica y dotarla de medios económicos; la iniciativa para crear 1.000 plazas en la Policía de Carabineros a fin de atender la lucha contra la delincuencia; el mensaje por el cual se requerían facultades para combatir el contrabando y fuga de capitales al exterior. El parlamento está convertido en la tribuna de la reacción donde lleva la voz cantante y al unísono, la derecha democratacristiana y el Partido Nacional.
La oligarquía y los imperialistas yanquis utilizan a plenitud los medios de comunicación de masas de que disponen; la cadena de periódicos del clan Edwards, El Mercurio, La Segunda, Las Ultimas Noticias, El Mercurio de Antofagasta, El Mercurio de Valparaíso, La Estrella del mismo puerto; la cadena de periódicos de la derecha Demócrata Cristiana encabezados por la prensa de Santiago, El Sur de Concepción y los del consorcio de la SOPESUR que monopoliza la prensa al sur del río Bio-Bio; las emisoras de alcance nacional como Radio Cooperativa Vitalicia, Radio Agricultura, Radio Balmaceda y otras; a ello se agregan los descarados y antichilenos pasquines como TRIBUNA, PEC, SEPA, con sus vociferantes calumnias diarias. La oligarquía y los agentes yanquis se han sacado la careta. Ya no les interesa la supuesta objetividad de antaño. Su prensa y radio no tiene otro designio, otro objetivo que la denigración diaria y sistemática del Gobierno Popular, la tergiversación de la política de la Unidad Popular, la deformación de la Verdad, la calumnia abierta, la mentira descarada. La reacción se vale de toda dificultad objetiva, de cualquier error, por pequeño que sea, que cometa el Gobierno o cualquiera de sus funcionarios, de cualquier declaración de los dirigentes políticos para tergiversarla, utilizarla para confundir a las masas, despertar la suspicacia, la desconfianza o el escepticismo.
No se puede subestimar el efecto negativo de la acción del enemigo a través de su prensa y radio. Ello exige de nosotros la mas activa vigilancia, la replica oportuna, el desenmascaramiento de todas las mentiras y calumnias del enemigo. A través de los medios de comunicación con que cuenta el Gobierno, los partidos de la Unidad Popular, pero también a través del volante, el rayado, la explicación ante las masas.
Los imperialistas yanquis, a través de sus múltiples hilos, visibles e invisibles, dirigen la gran conspiración contrarevolucionaria contra Chile, dirigida a ambientar y crear condiciones para la caída del Gobierno Popular. Los agente yanquis y los fascistas internos carecen de todo escrúpulo constitucionalista y no están dispuestos a esperar la confrontación electoral de 1976. El golpe de Estado de Bolivia, los ajetreos sediciosos en Argentina y Perú, la campaña desinformativa en todo el continente para distorsionar la realidad chilena, todo ello forma parte de cerco externo que se conjuga con el movimiento sedicioso dentro del país.
El pánico financiero orquestado después de la victoria del 4 de Septiembre demostró como la oligarquía y la gran burguesía utilizan los resortes económicos en su política contrarevolucionaria. El caso de la FORD y otras compañías automotrices yanquis que paralizaron la importación de repuestos y las compras de partes y piezas a la pequeña y mediana industria nacional con el fin de crear graves trastornos en el transporte, es precisamente un caso típico de boicot económico que el Gobierno Popular denuncio abiertamente. La exportación de artículos esenciales como alimentos, medicinas, repuestos, calzado y vestuario esta prohibida y constituye delito de contrabando. Pero la reacción favorece este contrabando porque así le crea problemas al Gobierno, al producirse escasez de artículos esenciales. Precisamente, esta es la causa de la aparición de este fenómeno, particularmente en las provincias extremas del territorio. Esta claro, pues, la necesidad política vital de combatir firmemente este contrabando. Ahora podemos comprender los chilenos por que la RDA hubo de levantar la muralla de Berlín, a fin de impedir la erosión de la economía.
Otra de las formas más agudas de sabotaje que fomenta la reacción es la especulación. Partiendo de condiciones objetivas como el incremento de la demanda monetaria de los trabajadores en el mercado y las dificultades transitorias en la producción y disponibilidad de tales o cuales artículos, la reacción incita al comercio a acaparar, a la negativa de venta, para presionar al alza en los precios, a vender a precios muy superiores a los fijados legalmente, a utilizar el clandestina, la venta y comercio al margen de la ley. Muchos comerciantes se transforman en agentes de la reacción difundiendo consignas alarmantes, incitando al pánico a los consumidores o culpando al Gobierno por la especulación que ellos mismos realizan. El pueblo no es impotente frente a la lucha de clases que desarrolla el enemigo en el frente económico. La acción de masas organizada y coordinada con los organismos del Gobierno puede desbaratar los siniestros propósitos del enemigo. A ello están destinadas las Juntas de Abastecimiento y Precios, las Juntas de Vecinos, los centros de Madres, los sindicatos. Todos los organismos de masas pueden jugar su papel a condición que los comunistas y la Unidad Popular encabecemos la lucha contra el sabotaje económico del enemigo.

 

 

ÁREAS DE MASAS
Al iniciarse el segundo año del Gobierno Popular, debemos tener clara la perspectiva de lucha y las tareas por cumplir. El año que se inicia debe ser el año del reforzamiento de la Batalla de la Producción, de la consolidación y constitución definitiva del área de propiedad social de la economía, de la prosecución de la Reforma Agraria hasta liquidar todo el latifundio; debe ser el año del desarrollo impetuoso de la participación de las masas en la gestión del Gobierno Popular, particularmente en el ámbito de la economía y de la empresas y Centros de Reforma Agraria; será el año de la lucha contra el burocratismo, por el mejoramiento sustancial de los servicio públicos y de la atención al pueblo. Asimismo, 1972 debe encontrarnos en el camino de superar el atraso en algunos frentes importantes como es el campo de la educación y la cultura y en la atención a las demandas de los frentes femeninos y juvenil.
La Batalla por la Producción durante 1972 se desarrollara en medio de condiciones más difíciles que las que tuvimos en el primer año de Gobierno. Muchas de las reservas materiales, humanas y financieras han sido ya utilizadas y ahora el margen de que disponemos es menor. Por ejemplo en lo que se refiere a las divisas. Gran parte de las reservas disponibles tuvieron que ser puestas en juego para afrontar la fuerte baja del precio del cobre que se encontraba a 62 centavos durante el año anterior, mientras que ahora se sitúa cerca de los 45 centavos. Tendrán que ser impuesta fuertes restricciones a todos gastos de divisas que sea superfluo; habrá que economizar cada dólar, cada centavo no indispensable a fin de asegurar las divisas necesarias para la alimentación del pueblo y para la adquisición de materias primas, repuestos y otros elementos indispensables. Habrá que impulsar la fabricación dentro del país, la sustitución de importaciones que son posibles por la capacidad productiva de nuestros trabajadores e industriales.
La batalla por la producción, en las condiciones del segundo año del Gobierno Popular es la Batalla por las inversiones, es decir, por aumentar la capacidad de producción, particularmente en los rubros deficitarios, en los llamados "cuellos de Botella". El aumento de las inversiones a su vez exige el aumento de los ahorro de la población, la moderación en los consumos, la colocación de los dineros disponibles en depósitos a plazo en los bancos y asociaciones de ahorro. La batalla por la producción es también por el mejor uso de todos los recursos disponibles para obtener el máximo rendimiento. o sea, por lograr la mayor producción o productividad, por cada trabajador.
El futuro del camino al socialismo que ya se divisa en nuestro horizonte radica en el desarrollo u consolidación del área social de la economía. Una gran batalla política esta planteada en torno al proyecto de ley de las tres áreas. La consolidación del área social exige una gran concentración de esfuerzos por aumentar la producción planificada en estas empresas, por cumplir los planes de inversión y sobre todo por lograr su autofinanciamiento, por liquidar las perdidas financieras, por acabar con el derroche, por disminuir los costos y bajar los gastos innecesarios. Entre el área social y el área privada esta entablado un gran desafío, por quien se desarrolla mejor, por decidir donde los trabajadores están mejor. Esto se traduce en una lucha por la productividad. Como decía Lenin, la lucha económica entre el capitalismo y el socialismo, es la lucha por la productividad del trabajo. El socialismo se impondrá definitivamente cuando tenga una productividad del trabajo mas elevada que le capitalismo. En nuestro caso, se trata de que el área social eleve al máximo su productividad y ello solo será posible con la unión de la capacidad e iniciativa de los trabajadores de estas empresas y la acción política y económica del Gobierno Popular.
El año que se inicia, será el año de la constitución definitiva de los Comités de producción y los Consejos de Administración en todas las empresas del área social, tanto de la antiguas empresas del Estado como de las nuevas. En el área privada han de surgir también, además de los Comités de Vigilancia, nuevas formas de intervención de los trabajadores y de sus sindicatos en la política y gestión de la empresas. Del mismo modo se hace imperiosa la organización de los campesinos dentro del área reformada como a través de los Consejos Campesinos. Las Juntas de Abastecimiento y Precios deben quedar organizadas en todas las comunas del País, con lo cual daremos el paso decisivo paras el éxito en la lucha contra la especulación. El año 1972 debe ser el año del fortalecimiento de la organización en gran escala de las masas populares en torno de los sindicatos, a las Juntas de Vecinos, Centros de madres, Centros de Alumnos, Centros de Padres y Apoderados y Consejos de Salud. En este año deberá quedar resuelto el paso de la administración de los organismos de previsión por sus propios imponentes. La organización masiva del pueblo a través de estas múltiples organizaciones no solo elevara la conciencia política de las masas, no solo ayudara a resolver muchos de los pequeños problemas cotidianos, sino que acercara al Gobierno Popular a las masas y se lograra una gran victoria contra el burocratismo.
La clase obrera tiene que seguir elevando su conciencia política, su organización y su capacidad de orientar la acción de todos los trabajadores y explotados, de todas las clases y capas populares, en la lucha por aplastar a los elementos sediciosos y reaccionarios, en la tarea por fortalecer a su Gobierno.
Ya el Congreso de la Central Unica de Trabajadores, el primero efectuado en las condiciones de la presencia de los trabajadores organizados en el Gobierno, señalo las tareas principales del momento. El movimiento sindical tiene una gran responsabilidad en la política de reajustes de remuneraciones, en las que deben ser combatidas firmemente las posiciones extrañas a los intereses de los trabajadores y del desarrollo económico del país. Del mismo modo, esta planteado también en el seno de la clase obrera, el combate por clarificar quienes son los enemigos fundamentales y por desenmascarar las posiciones ultraizquierdistas que tienden a alejar a los aliados de clase o a convertir en enemigos a los posibles neutrales.


CUMPLIREMOS CON NUESTRO DEBER
La conquista del Gobierno Popular pone termino a la lucha de masas, puesto que no pone fin a sus problemas. La Unidad Popular, como el gran conductor político del pueblo, esta llamada a ponerse a la cabeza en la solución de los problemas de las masas, no para enfrentar a estas con el Gobierno, tampoco para enfrentar a unos sectores del pueblo contra otros, sino para educarlo políticamente, para que conozca las reales dificultades, para que adquiera conciencia acerca de quienes son sus enemigos y cuales son los obstáculos que este pone para avanzar a la conquista de todo el poder.
La Unidad Popular esta llamada a cumplir lo que su nombre indica: el canal único, el cauce natural de las inquietudes, energía y rebeldía del pueblo. Por su propia naturaleza , la Unidad Popular excluye el sectarismo, consciente de que el éxito reside en la mayor amplitud para concertar acciones con otros sectores que tiendan al interés del pueblo, al fortalecimiento de su Gobierno.
El compañero Allende ha sido infatigable en él dialogo con las masas y en la critica contra las concepciones erróneas que surgen en el seno del pueblo. Por una parte, las desviaciones de derecha, el economicismo, el egoísmo de grupo, el tejo pasado, el reivindicacionismo estrecho ; por la otra, las desviaciones de izquierda, la tendencia al voluntarismo, a saltarse las etapas y a confundir a los enemigos fundamentales, golpeando a adversarios menores.
El fortalecimiento de la Unidad Popular en sus rangos directivos y en la base, en el interior de cada uno de sus partidos y con la incorporación d nuevas fuerzas, como es le caso de la Izquierda Cristiana, es una condición decisiva para el éxito de las tareas del Gobierno Popular. Los comunistas valoramos el aporte de cada una de las fuerzas y partidos, sin subestimaron ni menosprecio para nadie, porque en la contribución de todos esta el secreto de la victoria.
La vigorizacion de la Unidad Popular se asiente en la labor conjunta de socialista y comunistas. Contrariamente a lo que esperaban nuestros enemigos, la unidad socialista-comunista se ha fortalecido después de un año de Gobierno Popular. La emulación entre nuestros dos partidos en el seno de las masas no puede llevarse a cabo , sino en función de la gigantesca empresa común en la que estamos comprometidos.
El Partido Comunista ha hecho su contribución a los avances del Gobierno de la Unidad Popular. Así como la victoria del 4 Septiembre de 1970 no se habría conquistado sin la mas abnegada y tenaz lucha de los comunistas, así tampoco es posible asegurar la consolidación del Gobierno Popular sin la acción más enérgica e infatigable del Partido de Recabarren. En los hombros de los comunistas descansa, en gran medida, la victoria de la revolución chilena. Con el cumplimiento de las tareas señaladas para el próximo año, aseguraremos el cambio decisivo en la correlación de fuerzas en favor de la Unidad Popular, de los cambios revolucionarios. Solo así estaremos seguros de aislar a los enemigos fundamentales infligirles una derrota contundente y pasar así a una etapa de la revolución chilena, en la que el pueblo se haga dueño de los resortes totales del poder.



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